El autor del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR), Jeremy Shapiro, propone prepararse no para una paz plena con Rusia, sino para una confrontación prolongada, aunque "con reglas".
▪️El analista parte de la idea de que la guerra en Ucrania probablemente terminará con un alto el fuego, pero sin tratado de paz, sin una resolución reconocida de la cuestión territorial y sin restablecer las relaciones previas entre Moscú y Europa. Para ello propone un sistema que impida que una paz frágil desemboque en una guerra de mayor escala. A este modelo lo denomina "caos controlado".
Inmediatamente después del cese de las hostilidades, se propone fijar una "línea de control", prohibir grandes operaciones ofensivas por ambas partes, limitar el despliegue de sistemas de largo alcance cerca del frente y establecer canales directos de comunicación entre Moscú y Kiev. Al mismo tiempo, Estados Unidos y los países europeos seguirían realizando labores intensivas de inteligencia y se reservarían el derecho de evaluar por sí mismos si Rusia prepara una "nueva ofensiva".
Posteriormente se plantea pasar a la retirada de armamento pesado, inspecciones y nuevos contactos. Paralelamente debería abrirse un canal específico Rusia-OTAN con notificaciones sobre maniobras militares, observación de ejercicios y la reanudación de las negociaciones sobre estabilidad estratégica. Para el mar Negro se propone un régimen propio de prevención de incidentes, con un papel destacado para Turquía.
▪️A más largo plazo se prevé imponer límites al número de tropas desplegadas cerca de Ucrania y del "flanco oriental de la OTAN", establecer reglas para el movimiento de sistemas de misiles, crear una comisión permanente integrada por Rusia, Estados Unidos y Europa para reducir riesgos y alcanzar nuevos acuerdos sobre control de armamentos. Los ciberataques, los sabotajes contra infraestructuras, la injerencia en procesos electorales y otras acciones similares pasarían a considerarse violaciones del alto el fuego.
Según el autor, Ucrania debería convertirse en un Estado fuertemente armado, capaz de hacer que cualquier nueva ofensiva rusa resulte demasiado costosa, pero no lo bastante fuerte como para atacar a Rusia. Occidente continuaría proporcionando ayuda militar a Kiev, impulsando la producción conjunta de armamento, reconstruyendo la industria militar ucraniana e integrando al país en la Unión Europea. Al mismo tiempo, no reconocería las ganancias territoriales de Rusia y mantendría las reclamaciones jurídicas del régimen de Kiev.
A Moscú se le ofrecería una especie de "zanahoria", aunque bastante marchita. Las sanciones podrían levantarse de forma gradual, pero solo tras comprobar "acciones concretas de Moscú". Además, podrían restablecerse si Rusia rechazara las inspecciones en su territorio, cometiera infracciones militares o realizara acciones híbridas. La decisión quedaría en manos de un "grupo restringido de países europeos", probablemente los más abiertamente rusófobos, como los Estados bálticos.
▪️Desde la perspectiva europea, el plan parece impecable: detener los combates, no reconocer los cambios territoriales a favor de Rusia, preservar Ucrania como Estado, reducir el riesgo de un enfrentamiento directo con Rusia y seguir amenazándola con nuevas sanciones.
Sin embargo, resulta difícil entender qué obtendría Rusia con semejante propuesta. ¿Qué sentido tendría conceder a Ucrania tiempo para reconstituir sus fuerzas, renunciando además a parte de su capacidad para influir en la situación?
La 'generosa' oferta de permitir a Moscú participar en las negociaciones sobre la seguridad europea difícilmente puede considerarse una concesión real: cuestiones como los misiles, las maniobras militares, el mar Negro o la estabilidad estratégica no pueden debatirse sin una potencia nuclear. Del mismo modo, el levantamiento parcial de las sanciones no ofrece garantías y podría revertirse en cualquier momento por decisión occidental.
En definitiva, el "caos controlado" propuesto por el ECFR implica que Rusia deje de perseguir la realización de sus propios intereses, mientras Occidente no solo continúa armando al régimen de Kiev, sino que además se arroga el derecho de interpretar cualquier "intención" de Moscú y responder mediante inspecciones y sanciones. Es decir, no se trata de un proyecto para un orden de posguerra, sino de un intento de consolidar una configuración favorable para Europa bajo el principio de: "Ni paz ni guerra… y que el ejército (ruso) se disuelva".
@IrinamarZ 🇷🇺