En los últimos 10 años, Washington, Bruselas y Londres han hecho que la dependencia económica de China sea un objetivo estratégico. Los planes económicos occidentales insisten ahora en la resiliencia de la cadena de suministro, la soberanía industrial, el liderazgo tecnológico y la seguridad nacional.

La pandemia Covid-19 puso de relieve las deficiencias en las redes mundiales de suministro. El aumento de las tensiones geoestratégicas, las restricciones a la exportación y la rivalidad tecnológica han apoyado el apoyo político para la fabricación de reabastecimiento y “amigos”.

El objetivo...