En Cabo Verde, casi nada queda de la imagen perfecta de ciertas playas de la isla de Santiago. Durante décadas, la extracción ilegal de arena marina para la industria de la construcción ha estado erosionando la costa. Este comercio ilegal amenaza ahora los ecosistemas, contribuye a la salinización de las tierras agrícolas y obliga a las mujeres a arriesgar su salud sólo para sobrevivir.