La economía argentina transita un escenario de marcadas contrafuerzas. Mientras el Gobierno exhibe con solidez las planillas del superávit fiscal y números récords en la balanza comercial, en las fábricas y en los comercios de barrio la realidad cotidiana muestra un panorama mucho más severo. El último Informe Mensual de Coyuntura Macroeconómica de la Fundación Encuentro pone cifras a este contraste: la actividad económica sufrió en julio un freno abrupto y el mercado de trabajo formal no deja de registrar goteos.
El dato que encendió las alarmas entre economistas y empresarios fue el comportamiento del Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE). En julio de 2026, la economía registró una contracción del 2,9% respecto al mes anterior, convirtiéndose en el desplome mensual más pronunciado desde el estallido de la pandemia de COVID-19. La baja interrumpió de golpe cuatro meses de incipiente recuperación y dejó una caída interanual del 1,4%, empujada principalmente por el freno en los sectores que más empleo intensivo generan.
La industria y las PyMEs, en el ojo de la tormenta
Detrás de las cifras generales de la macroeconomía existe un entramado productivo golpeado por el bajo consumo interno y la pérdida de poder adquisitivo. La utilización de la capacidad instalada en las fábricas se ubicó en agosto en apenas un 58,5%, lo que significa que más del 40% del parque industrial permanece ocioso. En rubros centrales para la actividad, como la industria Metalmecánica (con apenas 35,9% de uso) o la Automotriz (46,2%), las persianas a medio levantar reflejan la falta de tracción de la demanda.
Este enfriamiento prolongado dejó huellas profundas en la estructura empresarial argentina:
Cierre masivo de empresas: Entre noviembre de 2023 y junio de 2026, cerraron 31.342 empresas empleadoras. La enorme mayoría (el 99,8%) eran pequeñas y medianas empresas de menos de 500 trabajadores.
Destrucción del empleo formal: En ese mismo período se destruyeron 613.138 puestos de trabajo registrados (-4,6%). La Construcción encabeza las pérdidas con un derrumbe del 14,5% en su plantilla.
El bolsillo no repunta: Los salarios reales del sector registrado acumulan un retraso del 7,9% frente a fines de 2023 (-15,8% en los empleados públicos). Sin capacidad de ahorro ni crédito holgado, la población ajustó su consumo: las ventas en supermercados anotaron en julio su séptima caída interanual consecutiva (-2,1%).
Esta combinación disparó el desempleo al 7,9% y elevó la informalidad laboral al 45,0%, mientras la pobreza alcanzó al 32,3% de la población en la primera mitad del año.
Precios y la paradoja del mercado financiero
En el frente de los precios, la inflación de septiembre marcó un 1,9% mensual (acumulando un 33,4% interanual), impulsada por la actualización de tarifas de servicios públicos, prepagas y educación. Para una familia tipo de cuatro integrantes, la Canasta Básica Total trepó a $1.632.505 para no caer debajo de la línea de pobreza.
En los mercados financieros se vivió una particular paradoja durante septiembre. A pesar de que el campo registró liquidaciones récord y las empresas privadas emitieron deuda por más de USD 3.300 millones, el Banco Central pudo comprar apenas USD 474 millones (el monto mensual más bajo en lo que va del año), ya que la demanda privada absorbió casi todo el flujo.
Al mismo tiempo, el Riesgo País trepó hasta tocar un techo de 655 puntos básicos a principios de octubre, obligando al Tesoro a congelar las licitaciones previstas de bonos en dólares. El dólar oficial se mantuvo calmo en torno a los $1.518, sostenido con tasas de interés elevadas y una fuerte presencia en el mercado de dólar futuro.
El sostén del modelo: superávit comercial y fiscal
Pese al duro cuadro de la economía real y las tensiones cambiarias, el programa económico mantiene dos anclas fundamentales que evitan un descalabro mayor:
Superávit comercial histórico: En agosto, la balanza comercial cerró con un saldo positivo de USD 2.187 millones, acumulando más de USD 18.200 millones en lo que va del año, impulsado por el fuerte crecimiento de las exportaciones de energía (+41,2% i.a.) y manufacturas.
Cuentas públicas en verde: En septiembre, el Sector Público Nacional registró un superávit primario de $1,42 billones y un superávit financiero de $977.173 millones. Si bien los ingresos mejoraron levemente (+2,4% real i.a. por Ganancias y Retenciones), la clave volvió a ser la tijera sobre el gasto primario (-0,9% real i.a.).
Los precios mayoristas saltaron 3,2% y complican el discurso antiinflacionario del Gobierno
Los números clave de un vistazo
-2,9%: La caída de la actividad económica en julio (la más fuerte desde la pandemia).
31.342: Las empresas empleadoras que cerraron desde fines de 2023 (99,8% PyMEs).
58,5%: La capacidad de las fábricas en uso (más del 40% del parque industrial parado).
-7,9%: La caída acumulada del salario real registrado respecto a noviembre de 2023.
USD 2.187 M: El superávit comercial registrado en agosto.
$1,42 Billones: El superávit fiscal primario logrado en septiembre.
La nota ¿Brotes verdes o recesión? Los datos clave del informe económico que enciende alarmas en la industria se publicó primero en Infocielo. Escrita por Redacción Infocielo
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