Begur es una localidad catalana cuya fundación los historiadores acostumbran a situar en 1019, con la construcción del castillo de la localidad, aunque sus inicios datan de la época feudal. Ubicada a apenas 30 kilómetros de Girona, esta joya del Baix Empordà consigue permanecer alejada durante gran parte del año de las rutas turísticas masificadas que recorren parajes como Barcelona, la siempre bulliciosa Costa Brava o ciertas zonas del Empordà. Conserva además intacta su capacidad para sorprender al viajero y acumula un buen número de razones que obligan al habitual a seguir volviendo a su calma chicha. En verano la cosa cambia y la población, de apenas 4.000 habitantes, se multiplica por diez, pero, aun así, el pueblo se las ingenia para seguir siendo (relativamente) tranquilo.

Seguir leyendo