Un cerdo perora a un cordero y a un gallo sobre su ideal de descanso: “No hay en esta vida miserable / gusto como tenderse a la bartola, / roncar bien y dejar rodar la bola”. En la ficción de esta fábula del siglo XVIII escrita por Tomás de Iriarte se simbolizaba de forma castiza un ideal material del descanso que yo con gusto quiero defender tres siglos después: sin ambages, descansar a la bartola.
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