Las persistentes crecidas de las cuencas de los ríos Uruguay y Paraná profundizaron el estado de alerta en las provincias de Corrientes y Entre Ríos, donde el avance de lluvias vinculado a los efectos de El Niño ya dejó a centenares de personas damnificadas y obligó a activar operativos de emergencia ante la previsión de que el pico del temporal se extienda durante los próximos meses.
En varias zonas de dichas provincias, el agua alcanzó la altura de la cintura de los pobladores y comenzó a filtrarse en las viviendas, lo que derivó en las primeras autoevacuaciones y en el retiro preventivo de enseres domésticos.
El panorama hídrico se ve agravado por los pronósticos meteorológicos de precipitaciones adicionales en el corto plazo, dentro de una tendencia estacional que prevé la persistencia del fenómeno climatológico hacia el verano, con diciembre proyectado como el período de mayor exigencia para los terraplenes y defensas.
En territorio correntino, la localidad de Monte Caseros -una de las más castigadas- registró una crecida del río Uruguay que escaló a los 7,10 metros, lo que motivó el corte preventivo de arterias viales urbanas.
Las autoridades la Parque Nacional Iguazú, Mientras, informaron que ayer lunes feriado el circuito Garganta del Diablo fue inhabilitado por cierre preventivo ante el aumento de caudal de agua del Río Iguazú.
La situación quedó a la espera de saber qué pasará los próximos días.
El caudal del agua superó los 12.000 metros cúbicos por segundo, lo que provocó la toma de una serie de medidas de seguridad, como el cierre la famosa Garganta del Diablo.
Pese a la restricción establecida, se indicó que los demás circuitos (Inferior y Superior) funcionan con normalidad, por lo que los turistas, locales y trabajadores podrán acceder a los caminos sin inconvenientes.
Un hecho similar sucedió en el Parque Nacional Iguazú, en Brasil.