Gracias a varias series de televisión, llevamos unos meses sumidos en un curso intensivo sobre masculinidad tóxica. De sus causas, consecuencias y de las razones por las que no darle pábulo. Half Man de Richard Gadd y Tip Toe de Russell T. Davies nos han mostrado hace poco que hay hombres que mueren por ella. Hasta la ciencia dice que la presión del hombre actual por mostrarse fuerte e invulnerable le genera problemas de salud mental y le rompe literalmente el corazón. Cumplir con el ideal del machote se convierte en un lastre para su salud cardiovascular incluso en edades tempranas. Pero ha llegado Elizabeth Meriwether para recordarnos a través de la magnífica Furious (Disney+) que siempre hay un piso más profundo en esta espiral de comportamientos destructivos. Y que las mujeres suelen ser las que se llevan la peor parte.

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