El atentado contra el Orgullo en Berlín, que las autoridades alemanas han atribuido a un islamista, es un ataque contra la libertad y la tolerancia, y un recordatorio del peligro del fanatismo para la convivencia en los países democráticos. Los hechos ocurrieron pasadas las diez de la noche del sábado en la zona del parque Tiergarten, cuando un vehículo embistió a la multitud que celebraba el llamado Christopher Street Day en la capital alemana. Murió una mujer y 29 personas resultaron heridas. El presunto responsable, identificado como Abdul Ballout, de 21 años, huyó antes de ser localizado y abatido por la policía. Al golpear a uno de los mayores acontecimientos festivos y reivindicativos en Europa de los derechos LGTBIQ+, este acto terrorista apunta contra aquello que representa la fuerza de nuestras sociedades, el núcleo del progreso humano y de las libertades.
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