Estados Unidos tiene dos pabellones en la Bienal de Venecia, que ya encara sus últimas semanas antes de cerrar el 22 de noviembre. El primero es el oficial: en los Giardini, Alma Allen presenta sus esculturas abstractas y biomórficas, escogidas tras un proceso de selección que la Administración de Trump reorientó hacia la promoción de los “valores estadounidenses”, signifique eso lo que signifique. El segundo es oficioso: se encuentra en un palacete del siglo XVIII a orillas del Gran Canal, sede veneciana de la Fundación Prada. Allí, Arthur Jafa (Tupelo, 1960) ofrece una visión bastante menos evasiva de su cultura en diálogo con Richard Prince, uno de sus grandes precedentes, tan interesado como él en desmontar y reordenar las mitologías con las que Estados Unidos se representa a sí mismo.

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