La política monetaria oficial no deja de sumar críticas. Son cada vez más los economistas que la consideran la principal causa del estancamiento en el que cayó la actividad económica durante los últimos cinco meses.
Esta vez, quien volvió a cuestionarla fue el economista Ricardo Arriazu, quien aclaró durante una presentación pública que respalda la compra de reservas que lleva adelante el Banco Central (BCRA), pero cuestionó que esas adquisiciones se realicen sin un aumento de la demanda de pesos y dijo que el resultado es una contracción del financiamiento disponible a los privados.
El director de Estudio Arriazu Macroanalistas lo planteó hoy durante su exposición en la 3ª Cumbre Aseguradora Argentina, que se realizó en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires bajo el lema “Más seguros, más futuro”. Allí, el economista cercano a Javier Milei analizó las perspectivas de la economía local y las condiciones necesarias para sostener el crecimiento.
“Yo creo que tiene que comprar. La compra de divisas es un fenómeno monetario”, sostuvo, en un intento por aclarar cómo se había interpretado su postura crítica sobre la actual acumulación de reservas. Luego precisó: “El problema es que están comprando divisas cuando no subió la demanda de pesos. ¿Qué están haciendo? Destruyendo crédito interno”.
Arriazu explicó que la compra de divisas debe analizarse en función de su relación con la demanda de pesos. “Si la demanda de pesos aumenta en diez unidades y el Gobierno no emite por otras vías, esos pesos pueden incorporarse mediante la compra de divisas”, ejemplificó, antes de advertir que esa no es la situación actual, dadas las características del mecanismo utilizado y su impacto sobre el crédito.
“Yo compro divisas, estoy feliz, el Fondo está feliz, está todo el mundo feliz, pero la estoy comprando a costa de una disminución del crédito”, dijo antes de mostrar la contracción de $18 billones que resultó de la diferencia entre los vencimientos y las colocaciones de deuda del Tesoro Nacional.
El economista puso así el foco en el fuerte apretón monetario y su impacto sobre la demanda interna. “La estoy comprando a costa de una disminución del crédito”, insistió.
En ese punto, Arriazu subrayó la necesidad de recuperar la confianza en el peso y en la economía. Para ilustrar la persistencia de la desconfianza, recordó que, desde 2003, los argentinos compraron oficialmente US$261.000 millones, a los que se habrían sumado al menos otros US$170.000 millones a través de la demanda informal.
“Los argentinos compraron US$430.000 millones por desconfianza y miedo a ser estafados. Con eso no hay economía que pueda funcionar”, afirmó. Luego recordó que cada peso destinado a esa demanda representa recursos que dejan de utilizarse para realizar gastos dentro del país.
Si bien admitió que los indicadores de confianza hoy se encuentran por encima de los niveles registrados durante otras administraciones, advirtió que vuelven a mostrar una preocupante tendencia descendente.
El economista también se refirió al tipo de cambio real y sostuvo que los problemas de la Argentina están relacionados con la competitividad y el denominado costo argentino. Según su análisis, una normalización de la economía y una recuperación sostenida de la confianza podrían llevar el tipo de cambio real a niveles considerablemente inferiores a los actuales.
Sin embargo, dejó entrever que ese escenario podría resultar inconveniente si se concreta antes de que la economía esté preparada para afrontarlo, especialmente por los efectos que la apertura comercial tiene sobre el empleo y la actividad industrial. “La apertura destruye y crea, pero la destrucción es mucho más rápida que la creación”, señaló, antes de plantear la necesidad de atender el impacto sobre los distintos sectores y los cuellos de botella que podrían surgir en materia de infraestructura.
Arriazu advirtió en línea con los planteos de otros analistas que un ajuste monetario excesivo puede hacer que la Argentina desaproveche una oportunidad excepcional para acelerar su crecimiento. “De las oportunidades más grandes que yo vi en mi vida”, afirmó al describir el escenario internacional y el potencial de los distintos sectores productivos.