Es extraordinario lo ocurrido el pasado verano con La Odisea, de Christopher Nolan: no solo abarrotó las salas de cine, aupando de paso diversas ediciones del poema de Homero a lo más alto de las listas de libros más vendidos; también saturó los medios de comunicación con comentarios sobre la película. Si no me engaño, uno de los más repetidos es el que reprochaba la infidelidad de Nolan a Homero. En The New York Review of Books, Daniel Mendelsohn lo formula así: “Este Odiseo atormentado y consumido por la culpa (…) es un hermano del amnésico angustiado de Memento, de Batman, de Oppenheimer, hombres atormentados por su pasado que luchan contra él de maneras diversas”. En suma: “Nolan ha rehecho al héroe de Homero a su imagen y semejanza”.

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