Algunos cubanos se pusieron en balcones el 3 de agosto, golpeando ollas y sartenes, para dar a conocer su frustración después de la sexta salida de poder nacional del año. La red nacional había comenzado a restaurar la electricidad en toda la isla cuando las condiciones meteorológicas adversas causaron un segundo colapso. Las salidas exitosas conducen al despojo de alimentos, están causando que el suministro de agua potable sea reducido y están comprometiendo los servicios públicos.