Costa Rica era hasta hace pocos años el oasis de la libertad de prensa en Centroamérica, un refugio para reporteros y medios que se vieron expulsados de Nicaragua, Guatemala o El Salvador. Sin embargo, las condiciones están cambiando de manera acelerada y el ecosistema periodístico presenta síntomas que ya ha padecido la región, aunque con diversos salvavidas que dependen de un marco legal e instituciones que también están bajo presión.

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