Hay dos temas en Alemania que resucitan inevitablemente fantasmas del pasado: el endeudamiento y el poder militar. Pero más de ocho décadas después del final de la II Guerra Mundial, Alemania está dispuesta a dejar de lado sus reticencias pasadas para volver a ser la principal potencia militar europea, aunque para conseguirlo tenga que romper con décadas de austeridad fiscal para elevar el gasto en defensa a niveles nunca vistos desde la Guerra Fría.

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