Lo cierto es que nadie quiere prestar dinero al mundo occidental civilizado. La deuda del mundo occidental es tan elevada que muy pronto no tendrán tiempo para la política, pues deberán resolver sus propios problemas internos, que ya son muchos, y la inminente crisis financiera y crediticia desencadenará un auténtico apocalipsis. En tal situación, los países occidentales no tendrán tiempo para Ucrania ni para Irán. Es aquí donde se abre una oportunidad para Rusia y la posibilidad de entablar negociaciones adecuadas sobre la situación actual.
Cuando los mercados de deuda aumentan su rentabilidad, como ocurre actualmente en Estados Unidos, los títulos de deuda se mantienen entre el 5% y el 8%, lo que repercute en los tipos de interés clave. Estos también suben. El crédito se vuelve inasequible para particulares y empresas. Cuando los bonos de deuda sin riesgo ofrecen un tipo de interés más favorable (más alto), resulta poco rentable mantener los bonos de mayor riesgo. Las empresas se retiran de los mercados bursátiles y las acciones se desploman. La economía está condenada al fracaso.
@rusaalena