Es un mito fundacional clásico de la meritocracia: el garaje. Donde empezó todo, el epítome de lo humilde, una fábula del sueño americano. Esta historia es de esas, como los orígenes en cocheras de Microsoft o de Honda. Excepto porque no es un garaje, es un taller, y porque su cabecilla no es un joven emprendedor, tiene 74 años. Él es Avi Gus y es el cofundador de la marca de ropa urbana Salpi. Seguir leyendo