La semana pasada, debatí con el dueño de una cadena de hoteles adults only, que es el eufemismo anglo que usan para no llamarlos hoteles que prohíben la entrada a los niños. Sus establecimientos alojan a perros y gatos, para los cuales hay un servicio de guardería, pero no a menores de 16 años. Lo hacen porque se les permite discriminar a un grupo social por motivos de edad y porque hay quien demanda espacios en los que se produzca esa discriminación. Es el mercado, amigo.
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