Anda la actualidad tan cargadita que, más que serpientes de verano, hay escuálidas culebrillas que sobreviven gracias a la simbiosis entre redes y tertulias. Esta semana les tocó a los hoteles adults only. Como viajo poco, al principio supuse que era algo sexual. ¿Un hotel para orgías? ¿Se siguen haciendo orgías? Suena muy demodé, casi tanto como la palabra demodé. No era tan emocionante, simplemente no admiten niños. Hay pocos y son más caros, pero en Y ahora, Sonsoles dio para rellenar escaleta. Imagino que, de ser más fácil cribar, preferirían ser only educados, porque los adultos no son más que niños pasados de fecha y el civismo no entiende de edades. Me faltó la opinión de los excluidos. Un niños only habría sido mi fantasía infantil; en esa época los adultos eran los obstáculos de la diversión. El señor de las moscas me parecía mucho más aspiracional que Verano azul, donde los padres no paraban de incordiar. Tus compañeros te podían matar a mordiscos, pero en la isla de William Golding no había mayores aguafiestas; compro.

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