El presidente Javier Milei, retomó ayer su agenda pública al encabezar el homenaje por los 176 años del paso a la inmortalidad del general José de San Martín. En el acto, realizado en el monumento al Libertador (frente a la sede de la Cancillería, en el barrio porteño de Retiro), el mandatario hizo hincapié en las ideas de la libertad, cargó contra la ampliación del Estado, le apuntó a los enemigos “internos y externos”, defendió la necesidad de contar con Fuerzas Armadas “equipadas” y reivindicó la “batalla cultural”.

Durante la actividad, el Presidente saludó al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y a sus ministros, especialmente al de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, con quien se abrazó efusivamente en clara señal de respaldo.

En el comienzo del mensaje -que no se transmitió por cadena nacional como se especuló en un principio-, el jefe de Estado reconoció que San Martín “fue quien nos liberó del yugo español y dio lugar a nuestra declaración de independencia. Nos ha dejado un legado inmortal encarnado en una frase: ‘Seamos libres que lo demás no importa nada’”.

En otro tramo del discurso, valoró que el Padre de la Patria “no tenía un afán de poder vacío, sino que tenía una visión inalterable de libertad y justicia” y subrayó que “la verdadera medida de un libertador no está cuando toma las armas, sino cuando las suelta. San Martín murió ignorado por el pueblo que había liberado. La libertad es un derecho natural, pero también una conquista”.

Contra el Estado

Luego sostuvo que varias de las libertades por las que luchó el General se “fueron perdiendo” y enumeró: “Fuimos perdiendo nuestra libertad para comerciar, para emprender, para soñar con un futuro mejor, para criticar a quienes suprimían nuestras libertades. Y estas libertades fueron perdidas en nombre de ampliar un Estado gigante”.

En esa línea, reivindicó la batalla cultural para enfrentar “a quienes quieren someternos” y consideró que la Argentina necesita policías y “Fuerzas Armadas bien equipadas”.

Por otro lado, Milei admitió que “Argentina todavía no es el país más libre del mundo, pero puede serlo. Es un camino arduo y hay algunos que quieren volver al pasado en el que vivíamos porque si bien la mayoría se empobreció con el gobierno anterior una minoría se benefició enormemente”, aseguró y remarcó: “No hay un pasado al que volver”.

Al promediar su discurso, Milei también apuntó el “nuevo conjunto de enemigos internos y externos” a los que, según afirmó, se enfrenta la libertad. En ese sentido, dijo que “hoy tenemos el desafío de retomar la protección de nuestras fronteras, de elegir bien nuestras alianzas geopolíticas, de luchar contra el terrorismo y de pararnos siempre del lado de la democracia” y que la mejor forma de honrar a San Martín es “convertirnos en el mejor país que podemos ser”.

“Argentina todavía no es el país más libre del mundo, pero puede serlo”, dijo el mandatario