Durante una protesta vinculada a la crisis migratoria en Ceuta, la activista Isabel Peralta protagonizó un nuevo episodio de odio frente a la sede diplomática al realizar el saludo de Hitler rodeada de un grupo de simpatizantes que la aplaudía. La acción generó un tumulto y reavivó la polémica por su reiterado historial de discursos xenófobos y acciones de provocación pública