Hace 20 años, Miuccia Prada lo dijo en una entrevista: “La falda es como una camiseta”. Entonces era 2006; esta semana, dos décadas después, sigue defendiendo la misma idea, la de una prenda sencilla que puede ser lo que una desee y que funciona como punto de partida. Una especie de lienzo en blanco, un básico entre los básicos. Para prueba, un botón: el pasado martes, en Milán, ella y su codirector creativo, Raf Simons, presentaron un desfile de Prada con una colección (la de la primavera-verano 2027) dedicada a 63 versiones de la falda, todas ellas diferentes a pesar de ser todas a la altura de la rodilla. “Un ejercicio de exploración dentro de parámetros estrictos”, redactó Simons en la nota de prensa.
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