Las vacaciones son un buen momento para dedicar tiempo a esas aficiones que durante el año quedan pendientes. Aprender a cocinar es una de ellas. Antes de adentrarse en técnicas más avanzadas, con sopletes, esferificaciones, gelificaciones, ahumados, fermentaciones, emulsiones o maduraciones, conviene empezar por lo básico. Es el primer paso para ganar confianza entre fogones y desenvolverse con soltura ante cualquier receta.
Seguir leyendo